CENTRO NATURISTA AILIM

Salud Natural, Desarrollo Personal, Terapias Regresivas, Naturales y Alternativas 

BLOG CENTRO AILIM 

19.01.2024

LA TERAPIA REGRESIVA Y EL UNIVERSO PRENATAL

En otro artículo sobre el universo prenatal y la técnica metamórfica,  mencionaba como los avances de la técnica instrumental médica han permitido que la Psicología Prenatal fundamente sus hipótesis sobre la capacidad del feto de ver, oír, experimentar, degustar e incluso aprender. Lo sentido y percibido por la criatura definirá su comportamiento social, siendo la madre el instrumento fundamental en la transmisión emocional inicial . Así mismo veíamos la importancia de los sentimientos profundos y constantes, tales como la ansiedad crónica o la intensa ambivalencia con respecto a la maternidad, en el futuro desarrollo de la personalidad del bebé. Y, también, la impronta que establece el padre a través de los sentimientos hacia la mujer y el niño no nacido. Todos estos elementos desarrollados a través de la concepción, gestación y nacimiento van a dar origen al llamado “guión prenatal”, reforzado o compensado en la etapa post-natal hasta el momento de la consolidación del “yo adulto” que suele acontecer, aproximadamente, entre los 8 y los 12 años (aunque continúe su maduración prácticamente hasta los 21 años) y el radical o progresivo olvido de las etapas anteriores, conformando un material que quedará relegado en el llamado “subconsciente”.
Sin embargo, toda esa “memoria oculta” sigue pulsante, formando parte de los actos y reacciones  más inconscientes e instintivos de la persona, aquellos que, algunas veces, “desearíamos evitar pero no podemos hacerlo”. Esos que justificamos como “es que soy así y no puedo cambiar”, cayendo en actitudes derrotistas y conformistas. Así, me parece especialmente importante lo vivido durante el nacimiento y primer año de vida, que va a determinar de manera temprana cómo serán nuestras relaciones y la capacidad de enfrentar los cambios en la vida.
De ahí que se hayan investigado diversas herramientas para traer al consciente esos recuerdos básicamente emocionales, en el intento de transformar aquellos patrones de conducta que limitan y dificultan nuestro tránsito vital.
Ya hablé sobre los beneficios de la “Técnica Metamórfica” y en esta segunda parte del trabajo considero interesante describir una más que valiosa técnica: “la Terapia Regresiva”.
Las diversas técnicas de regresión terapéutica se desarrollaron al filo de los estudios sobre los estados de trance que se producían en las tradiciones chamánicas y yóguicas, en ocasiones con el uso de sustancias psicotrópicas o alucinógenas y, en otros, mediante la utilización de determinados métodos de respiración consciente. Incluso algunos autores se basaron en la observación directa de tribus indígenas que vivían en un nivel cronológico parejo a la prehistoria, con un estado de conciencia semejante al de la época preverbal humana. Poco a poco, los estudios electroencefalográficos fueron aproximándonos al descubrimiento de las ondas y frecuencias vibratorio-eléctricas cerebrales y con ellas a la observación de los diversos estados de conciencia. Así hablaremos de “ondas beta” al referirnos a las frecuencias predominantes en el estado de vigilia; “ondas alfa” que nos aproximan a un estado de relajación y creatividad; “ondas theta” correspondientes a los estados de relajación profunda y cercanos al sueño; y “ondas delta” que corresponden al estado inconsciente que se produce cuando dormimos.

Si bien la terapia regresiva partió inicialmente de la fuente de la hipnosis para realizar su trabajo, el descrédito posterior de ésta, por el excesivo abuso con fines comerciales y la observación de las múltiples transferencias que se producían entre terapeuta y paciente y que desvirtuaban, en muchos casos, el resultado final del estudio, hicieron que su metodología se derivara a los estados de sofrosis descubiertos por Caycedo y otros autores, que además de ser más asépticos transferencialmente, permitían que la persona recordara plenamente su vivencia, al permanecer consciente durante el proceso.
La técnica base consiste en inducir al paciente a un estado de relajación física y mental profundo,  aproximándolo a través de sucesivas sugestiones a un ritmo cerebral theta cercano al sueño, que permita la apertura de la puerta del preconsciente y la fluidez del material simbólico y vivencial de las etapas tempranas de la vida, mediante el uso de una dialéctica y una cadencia de voz adecuadas al efecto. Por ello cuando hablamos de “regresión” nos referimos al descenso a los ritmos cerebrales que predominaban en la etapa prenatal y post-natal preverbal  que nos hacen acceder a ese material sepultado en la memoria y no a un auténtica vuelta a atrás en el tiempo que, por otro lado, es técnicamente imposible.
Inevitablemente, lo que primero aflora a la memoria son los elementos más traumáticos que pulsan por salir a la luz y que tienen más fuerza sobre el individuo; si bien es cierto que a veces los bloqueos y resistencias de “la razón” son poderosos enemigos a la hora de dar a luz ese material inconsciente, máxime teniendo en cuenta que no hay pérdida de consciencia. Quizá sea ésta la gran desventaja con respecto a las técnicas hipnóticas, aunque por otro lado el privilegio mayor es que todo lo vivenciado se va integrando automáticamente en la conciencia de la persona, tras la catarsis emocional y la simbolización posterior.
A modo de ilustración paso a describir un fragmento de una sesión a fin de que el lector tenga una idea más clara de la simbología que se establece.

CASO 1 (mujer, 24 años, falta de decisión, miedo a los compromisos, incapacidad para negar nada, miedo a la intimidad con los hombres. Sesión nº 1)
… piso un charco y me ensucio, no me gusta.. Me da miedo meterme dentro… Al meterme del todo me asfixio, hay barro a mi alrededor y agujeros por todos lados en los que me asusta meterme, quiero salir… Ahora estoy en el jardín de casa, jugando con cubos y arena, con mis padres y abuelos. Estoy feliz porque me vigilan y me siento protegida. Hay un pozo con agua. Me asomo un poco porque tengo miedo a caerme. Si me tiro no sé cómo voy a salir… Finalmente me lanzo y caigo al agua. Estoy asustada. Miro arriba y veo la luz y eso me tranquiliza. Me meto dentro del agua y me asfixio al principio, pero poco a poco respiro como los peces y nado alejándome del pozo hasta que llego al mar. Me tranquilizo. Juego en el agua con delfines, puedo respirar dentro del agua. Quiero quedarme allí… (aquí transforma la imagen y se ve dentro del útero). No quiero estar aquí, no estoy a gusto. Quiero irme. No tengo ganas de nacer, quiero irme a otro lado. El agua es clara pero huele mal. (Cambia la percepción proyectándose fuera del útero). Mi madre llora, tiene miedo por el parto y está preocupada porque no hay sitio suficiente en casa… (Vuelve a la percepción intrauterina). No sé qué hago aquí. Tengo frío. Me quiero marchar…
Ya en esta primera sesión se esboza “el miedo a comprometerse y vivir” que se da dentro del útero, probablemente originada  por la transmisión de los miedos e indecisión de la propia madre. En sucesivas sesiones tras desgranar e integrar estas capas de impactos más superficiales iríamos descubriendo las causas profundas del miedo a la intimidad con los hombres, originadas en la mimetización con la madre, al sentirse forzada por el padre en sus relaciones sexuales mientras ella estaba en el útero (probablemente a causa de una estricta educación religiosa represora). Posteriormente también vivenciaríamos diversas ocasiones en que la paciente, siendo niña, fue objeto de manipulaciones sexuales por parte de un amigo de la familia. Todos estos elementos traumáticos fueron comprendidos e integrados en la  conciencia de la chica a través del trabajo terapéutico, lo que permitió que pudiera llegar a tener pareja y relaciones satisfactorias.

Dar luz sobre lo inconsciente de nuestra biografía es una de las claves de la futura evolución. Mientras no limpiemos nuestro pasado, por muy doloroso que a veces sea el encuentro con él, no podemos lanzarnos con alegría hacia un futuro libre de cargas y lacras personales, en el que el miedo sea sólo el motor de nuestra vida, la inquietud por descubrir algo nuevo sin que nos paralice una emoción desconocida y el amor sea por siempre la meta a la que aspiramos. En esta labor, la recuperación de nuestro guión prenatal es un preciado tesoro que nos permite comprender conscientemente el origen de nuestros hábitos y limitaciones, para que su fuerza sobre nosotros deje de tener sentido y la mente por fin entienda, íntegramente, que hay otra manera de vivir y nos abramos a esos otros maravillosos territorios desconocidos que nos están esperando en la gran aventura de la evolución de nuestra especie.

                                                                                    Juan José Hervás Martín
Co-director y terapeuta del Centro Naturista “Ailim”

Admin - 20:00:06 @ Descripción terapias | Agregar un comentario

 
Correo
Llamada
Asignación
Acerca de
Instagram